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Contexto Histórico
En septiembre de 1923 se produjo el golpe de estado del general Miguel Primo de Rivera, que inicia una dictadura militar apoyada por los simpatizantes de la monarquía de Alfonso XIII. Sin embargo hacia 1930, y aunque las intenciones de Primo de Rivera tendían hacia la renovación monárquica y al saneamiento de la política interna, el país seguía sumido en el atraso de siglos anteriores, y no se había alcanzado ni la constitucionalidad, ni mucho menos la democracia monárquica que se pretendía, por lo que ese año el dictador dimitió ante el rey y abandonó España. En abril de 1931, tras 8 años, se celebran elecciones en las que triunfan los republicanos de izquierda. Comienza la II República española. Este nuevo régimen impulsó a Manuel Azaña como presidente y se promulgó en oposición a las armas, al militarismo y al fascismo, estableciendo una "República democrática de trabajadores de toda clase, que se organizan en régimen de Libertad y de Justicia" (Artículo 1° de la Constitución Republicana, aprobada en diciembre de 1931 y mediante la cual se desmontaba la estructura monárquica y se ponía fin a la España católica), buscando reformas agrarias, modernización del ejército, igualdad legal de sexos y, uno de los puntos más discutidos por los partidos de derecha: la autonomía regional. El artículo 6º de la constitución republicana manifestaba un absoluto rechazo a la guerra como instrumento de política nacional.
Aunque para este momento, y desde 1898, el grupo intelectual formaba parte activa de la construcción histórica y social del país es durante la II República, cuando su irrupción en la escena pública se vuelve determinante. La cultura es entonces llevada al pueblo, sirviendo como vehículo de expresión, denuncia, exaltación patriótica, solidaridad y participación activa en la renovación, donde la necesidad de comunicarse con las masas era una exigencia así como el arte se abría hacia experiencias personales y colectivas dirigida a obtener un compromiso social con el país, y por tanto, con el pueblo. Asi, se puede hablar de una segunda república intelectual.
La trascendental participación de mujeres y hombres integrantes del grupo cultural, continuó, y bajo el legado de la generación del 98 surgió la llamada generación del 27, que sin falsos patriotismos y populismos, buscaban un sentido auténtico de creación por y para el pueblo; un arte que fuera parte de la construcción democrática y dejara su status de adorno exclusivo a las clases acomodadas. Nacía un movimiento creativo sin resignación ante sus circunstancias sociales y políticas, con tintes de lucha, de denuncia y esperanza.
La II República afrontó graves problemas debido a la larga crisis de tiempos anteriores. La oposición de los partidos de la derecha conservadora fue evidente desde el inicio y, cuando en 1933 la guardia de asalto (policía republicana) asesinó a varios campesinos, el prestigio del presidente se vio seriamente afectado que terminó con una nueva convocatoria de elecciones. Esta vez fueron los partidos de derecha quienes resultaron victoriosos. La nueva situación propició que se sucedieran grandes cambios y la inconformidad social y política se hizo evidente. En ese momento surgen grupos con matices fascistas que firman un pacto de cooperación con Benito Mussolini, mediante el cual Italia prometió ayudar en el derrocamiento total del bando republicano, enviando dinero, armas y ofreciendo apoyo en formación militar a las tropas españolas de derecha en Italia.
En el país entero los conflictos eran cada vez más evidentes: la izquierda preparaba una insurrección armada y era detenida violentamente por el gobierno, que prohibió la prensa socialista y obrera, utilizando la censura en todas sus formas y votando una contrarreforma agraria que revocaba los avances de la II República en esa materia. En 1935 fue nombrado el general Francisco Franco como Jefe del Estado Mayor Central. El autoritarismo se apoderó de España ya que incluso en las filas de la derecha la inconformidad ante el nuevo régimen fue evidente y su oposición sumió al país en un clima tenso que se presentaba propicio para el estallido de una guerra.
En 1936 hubo una nueva convocatoria de elecciones en las que venció la izquierda, unida a los partidos obreros en el Frente Popular. Manuel Azaña asumió de nuevo la presidencia en medio de graves conflictos. Ya en el poder, el Frente Popular aceleró la reforma agraria, restableció el gobierno autónomo de Cataluña y declaró la amnistía. No obstante, las oposiciones se volvieron radicales y la posibilidad de la derecha de recuperar el poder se tornó cada vez más difícil. Violencia, crímenes, huelgas inundaron al país por lo que el estallido de la guerra parecía inevitable.
En los meses siguientes, los conflictos continuaron. El teniente Castillo de la guardia de asalto fue asesinado por fascistas armados y sus camaradas de armas, como venganza, mataron al jefe de la oposición, Calvo Sotelo, cinco días después, el 17 de julio de 1936 .La Guerra Civil comienza con las sublevaciones en Marruecos y Sevilla. El enfrentamiento entre los dos sectores fue encarnizado: por un lado los republicanos defensores de la II República, por el otro, el grupo conservador de derecha liderado por el general Francisco Franco.
Durante esta guerra se vivió una de las demostraciones de solidaridad más significativas; para defender la II República se contó con el apoyo de la entonces Unión Soviética, y voluntarios de todos los países que acudieron a España agrupados en las Brigadas Internacionales. Por el otro lado, Mussolini envió ayuda armada y Adolf Hitler cuerpos de aviación que realizaron el 26 de abril de 1937, un bombardeo aéreo de saturación, a manera de ensayo, sobre la población de Guernica y otros puntos de la geografía española.
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