27 sep 2019

La célebre ‘Biblia del Oso’, primera traducción completa de las Sagradas Escrituras al castellano, cumple 450 años

El Centro de Estudios Andaluces ha editado la fascinante biografía de su autor, Casiodoro de Reina, firmada por la historiadora Doris Moreno. La obra ya va por su segunda edición

La célebre ‘Biblia del Oso’, primera traducción completa de las Sagradas Escrituras al castellano, cumple 450 años

Casiodoro de Reina (c.1520-1594) fue un hombre de paz y tolerancia que pasó su vida cruzando fronteras religiosas, geográficas y culturales. Figura clave para entender las innovaciones, persecuciones, cesuras y censuras de la convulsa Europa del siglo XVI, su traducción de la Biblia al castellano (la primera de la historia en completarse), revisada poco después por Cipriano de Valera, sigue siendo la que manejan hoy día millones de protestantes hispanohablantes de todo el mundo.

La traducción de los textos sagrados a lenguas vulgares era una labor prohibida expresamente por el Concilio de Trento, por lo que realizarla fue posible únicamente enfrentándose a enormes dificultades. A pesar de ello, hace 450 años, el 28 de septiembre de 1569, de la mano del impresor Thomas Guarin, veían la luz los 2.600 ejemplares de la primera traducción completa de la Biblia al español, por Casiodoro de Reina. Un trabajo que se completaba con la inclusión de notas marginales y resúmenes de lectura para facilitar la comprensión del texto. En palabras de la historiadora Doris Moreno, autora de la biografía de Casiodoro de Reina publicada por el Centro de Estudios Andaluces, el objetivo de este trabajo no era otro que “poner la Biblia al alcance de sus compatriotas para liberarlos de la tiranía y las tinieblas de una Iglesia católica romana y corrupta y redescubrir el auténtico sentido de la piedad cristiana”.

Conocida como la “Biblia del Oso”, debido al grabado del plantígrado que aparece en su portada (interpretado bien como una marca de imprenta, bien como un diseño cargado de simbolismo), los pastores ginebrinos, dieron su aprobación al texto en 1571, el mismo año en el que el Consejo de la Inquisición ordenaba la recogida de todos los ejemplares de esta edición de la Biblia en romance. Para burlar la citada prohibición, se cambiaron las portadas de muchos de los volúmenes.

Elegante y muy bien escrita todavía hoy en uso por la comunidad protestante, la traducción ha cosechado innumerables elogios hasta de sus detractores. Sirvan como ejemplo las palabras de Menéndez Pelayo, quien en su afamada ‘Historia de los heterodoxos españoles’, la calificaba como “hecha con esmero”. Por su parte, el escritor Antonio Muñoz Molina asegura que a pesar de la traducción de Casiodoro de Reina es “una las cimas literarias de la lengua española”, , ha sido “invisible o ha permanecido en los márgenes de nuestra cultura desde el momento mismo en que se publicó”, dado que su autor fue perseguido por católicos y protestantes con tal fuerza que su nombre quedó “borrado de nuestra memoria colectiva”.

Casiodoro de Reina, continúa Muñoz Molina, “escribe en un castellano prodigioso que está en el punto intermedio entre Fernando de Rojas y Cervantes, con una efervescencia expresiva que solo tiene comparación con santa Teresa, san Juan de la Cruz y fray Luis de León”.

El volumen ‘Casiodoro de Reina. Libertad y tolerancia en la Europa del siglo XVI’ (Centro de Estudios Andaluces, 2017 / segunda edición de 2018) recorre la vida de este andaluz-extremeño universal, formado intelectualmente en el monasterio de San Isidoro del Campo de Sevilla. Una trayectoria que se rigió por dos pasiones: su inquebrantable voluntad de traducir la Biblia y su vocación pastoral, sin eludir un cierto compromiso político con el calvinismo internacional hasta ahora poco explorado. Ambas pasiones le supusieron pasar buena parte de su vida huyendo. “Si se hubiera quedado en España hubiera ardido en la hoguera en aquel auto de fe de 1562. Y si los esbirros de Felipe II lo hubieran localizado y apresado, también. En territorio protestante su vida no corrió peligro desde este punto de vista. Pero los ortodoxos de uno y otro lado le hicieron la vida muy difícil e hicieron todo lo posible para alejarlo del púlpito, lugar desde el que podía influir y hacer sentir su voz. En resumidas cuentas, también intentaron quemarlo pero en una hoguera de silencio”, concluye Doris Moreno.

Casiodoro fue acusado de heterodoxia, de profesar el antitrinitarismo (la doctrina de Servet), e incluso de sodomía. Para los católicos fue un hereje, para los calvinistas un tibio próximo al luteranismo, para los luteranos un blando próximo al calvinismo. Ser un hombre de paz en una Europa inmersa en una espiral de violencia política y religiosa le pasó terribles facturas. Porque Casiodoro de Reina siempre se alineó con todos los que creían que ideas y doctrinas no se podían imponer por la fuerza. Se contó entre los escasos miembros de esa tercera vía que, en la efervescencia de esa Europa protestante de la segunda mitad del siglo XVI, “buscó infructuosamente vías pacíficas de consenso y unidad”.


Doris Moreno
Es profesora de Historia Moderna de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha investigado y publicado libros y numerosos artículos sobre la Inquisición española, la Compañía de Jesús y el apasionante mundo de los heterodoxos españoles de la época moderna, de los protestantes a las brujas, pasando por los fenómenos de profecía y misticismo. Planea sobre todas estas temáticas un intenso interés por el estudio de la frontera entre ortodoxia y heterodoxia y entre tolerancia e intolerancia, su teorización y sus prácticas. Entre sus libros destacan: ‘La invención de la Inquisición’ (Madrid, 2004) o ‘Inquisición. Historia crítica’ (con R. García Cárcel, Madrid, 2000).

 

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