En este volumen participan dos decenas de autores (académicos, altos funcionarios de las administraciones regional, estatal y europea, letrados, políticos o diplomáticos), quienes se acercaron a Sevilla para exponer y debatir sus aproximaciones acerca de la cuestión regional en las citadas Jornadas y ahora dejan constancia por escrito de sus reflexiones.
La evolución del fenómeno regional a escala europea cuenta ya con más de un cuarto de siglo de historia. Desde que muchas de las regiones europeas decidieran agruparse en la primitiva Asamblea de Regiones de Europa (1984), hasta la actualidad, tras la cuarta Presidencia Española de la Unión Europea y a las puertas de la segunda década del siglo XXI, el proceso no sólo ha madurado sino que hoy en día, debe replantearse su futuro. Una vez que ya se ha demostrado imposible aquel viejo anhelo de una “Europa de las Regiones”, queda por ver cómo se implementará la futura “Europa con las Regiones”.
La Presidencia Española de la Unión Europea (UE) tuvo durante el primer semestre de 2010 el desafío de implementar el Tratado de Reforma de la UE. No se trató de una tarea concluida, ni tampoco de un cometido meramente administrativo y sin importancia. Precisamente, la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que debe dar por concluida la profunda y más grave crisis institucional en el más de medio siglo de historia de la UE, ofrece nuevas y destacadas posibilidades al fenómeno regional europeo.
Concretamente, la Presidencia Española tuvo la oportunidad de implementar por primera vez una de las dimensiones del Principio de Subsidiariedad, la participación de los Parlamentos Regionales en el proceso de toma de decisiones de la UE, a través del Mecanismo de Alerta Temprana. España tuvo, de esta manera, una oportunidad sin igual de esbozar el futuro del fenómeno regional a escala europea, reconfigurando y adaptando, al contexto del nuevo tratado en vigor el Tercer Nivel de Gobierno de la UE, dentro del marco de la Gobernanza a Múltiples Niveles. No en vano, por mucho que previsiblemente en un periodo razonable de tiempo las regiones no vayan a estar en condiciones de sustituir a los Estados como protagonistas esenciales del proceso de europeización, resulta innegable su relevancia actual tanto como actores del proceso, como en su condición de destinatarias de las políticas europeas.
El presente documento se ha articulado, por razones de afinidad temática de las contribuciones incluidas, en cinco secciones, además de una introducción y una última de conclusiones. Concretamente esas cinco secciones temáticas, con un mínimo y un máximo de tres y cinco capítulos, respectivamente, son las que siguen: Las regiones como actores de la UE y de la sociedad internacional; La Agenda Social: Estado del Bienestar, Inmigración y Cooperación al Desarrollo a escala regional; La dimensión económica de la interacción entre las regiones y la UE; La perspectiva jurídica de la dimensión europea de las regiones españolas; y La para-diplomacia y la activación regional respecto a la UE.
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